



Estas fotos son de Fernando Bayona y forman parte de la exposición que se estaba montando en la Universidad de Granada y que el rector ha neutralizado por las protestas del obispo granadino que las tilda de blasfemas por sus títulos, de arriba a abajo: La Anunciación, el Nacimiento, Jesús predicando, Jesús y María Magdalena y Crucifixión. Como ayer decía en relación con la obra que la embajada israelí pretende que sea retirada de ARCO por motivos de censura religiosa, son inadmisibles las pretensiones de las iglesias (tanto si quien es tratado con humor o interpretado artísticamente y sea Mahoma, Cristo o el sumsumcordan judío, que me da igual como se llame para el caso) de hacer pasar por su "nihil obstat" (como en época franquista tenían que llevar todos los libros editados en España) los trabajos que hacen artistas simplemente porque a ellos les molesten. Lo cual es lógico, ya que el arte tiene que ser independiente y libre a la hora de interpretar a la sociedad. Pero están tan acostumbrados a ese arte eclesial pagado de la época de la Inquisición (y al que se salía de camino le quemaban) en el caso cristiano, o en que en cuanto algo molesta a los imames musulmanes dictan una fatwa y el cargarse al fulanito en cualquier lugar del mundo es cuestión de que algún fanático imbécil quiera ganarse el paraíso y no tenga remedos para matar (que se lo digan a Rushdie y sus traductores o a los caricaturistas con pocas ganas de vivir). Y de los israelíes tenemos hoy mismo en la prensa como sus agentes del Mossad con pasaportes falsos británicos y alemanes van por el mundo matando a los que consideran enemigos de su estado. ¡Malditos todos, malditos los que atentan contra quienes usan su imaginación para hacer reir o para hacernos disfrutar a los limpios de corazón con sus obras! Porque los que tienen el corazón y la mente sucia son los inquisidores y asesinos no los artistas.





























