La semana de la Arquitectura termina con la visita al cielo de Madrid desde su tope actual, el helipuerto de la Torre Picasso que estuvo abierto a los visitantes. Este edificio es el único verdadero rascacielos mientras no se inauguren los de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid (el famoso pelotazo que permitió la compra de las estrellas cracks de la galaxia Florentino: Figo, Ronaldo, Zidane, Beckham y Owen que no salieron tan rentables deportivamente como en otros aspectos). Lo diseñó Yamasaki, el de las Torres Gemelas del World Trade Center neoyorkino de tan triste recuerdo. Desde allá arriba se puede ver hasta El Escorial y las montañas de la sierra , el Cerro de los Ángeles, que es el centro geográfico de España, y el aeropuerto. En mis fotos he optado por los visitantes y la zona noble de la cornisa real.
¡Que viva el pequeño comercio,coño, que lo están matando entre los hiper y los super, las cadenas y las estratagemas de mercado!

Estamos en la semana de la Arquitectura. En Madrid hay visitas con profesionales, por los barrios , que van mostrando esos edificios que suelen pasar desapercibidos cuando se piensa en mayúsculas. No sólo están los de los grandes arquitectos y obras famosas, sino muchos que bien explicados resultan tan agradables al público que les acompaña como satisfacer el conocimiento de la ciudad. Esa cúpula, por ejemplo, que es la segunda más grande de la capital, tras San Francisco el Grande, es otro Paco, esta vez el de Sales y está en la calle Francos Rodríguez, cerca del metro Estrecho, con su gran lámpara metálica de estrella con ocho puntas y sus dibujos en pasta vítrea . También la fachada de la antigua vaquería, con esas mujeres con cántaras y ese estilo ecléctico de primeros del sigloXX. Se visitan polideportivos modernos y edificios curiosos. Por otro lado me da pie a buscar en las paredes esas abstracciones que tanto me gustan y que van del constructivismo o Mondrian al expresionismo abstracto americano. Y mañana mas... 



Nueva exposición en el Thyssen-Bornemisza y la Casa de las Alhajas de Fundación CajaMadrid. Esta vez un doblete Sorolla-Sargent muy interesante por las similitudes en los retratos y sobre todo por esa luz maravillosa de los sorollas.
"Verde, que te quiero verde" era un verso de un poema de García Lorca, ese al que los fachas ayer volvieron a atacar con el interpuesto de una obra que han tratado de boicotear como fuere. Ayer decían al autor de esa obra que ni siquiera acudió al Auditorio del sindicato CCOO donde tuvo una única oportunidad de representarse, ya que entre el "presionado" alcalde de Madrid, la "compungida" concejal de las Artes y toda la parafernalia mediática de la Iglesia consiguieron que no se pusiera en el teatro municipal "Español" que dirige Mario Gas. Como es natural, esos que gritaban "Rufianes, cabrón, irás al paredón" destilando el odio del recuerdo de una guerra que ganaron y en la cual y tras la cual asesinaropn a miles de inocentes como el propio poeta Lorca, se quedaron en zafia orquesta de cuatro vociferantes al estilo de los fundamentalistas religiosos o patrioteros, vigilados por 14 furgones con antidisturbios para que no agredieran a nadie como amenazaban sus gritos.
(La foto que pongo debajo es de la agencia Efe)
Pero , tras esta disgresión político-cultural, vuelvo al verde al que me refería: verde creciendo en el muro de medianería del Caixa Forum como si fuera un trampantojo , verde pintado para poder cobrar el aparcamiento de los coches de los vecinos y verde que va desapareciendo en los árboles caducifolios del Parque del Buen Retiro que con el otoño se introduce en su más bella etapa del año.

Una extraña especie de patos ha aparecido en el estanque del Retiro. Cuando lo vi de lejos me sorprendí porque suponía que por aquello de la gripe aviar los habían llevado a todos a buen recaudo. Pero, al ver que no se movía, utilicé el teleobjetivo para tratar de distinguir al susodicho: Que resultó ser esa "rara avis", valga la redundancia.
Coleccionistas de tebeos,ahora llamados comics por esnobismo, de objetos viejos como bolas del mundo, llaves inútiles, muñecas, soldaditos de plomo, fotos de artistas y santos, viejas calculadoras de manivela, máquinas fotográficas de fuelle, bastones, botellas de cerveza y gaseosa o sifones y paquetes de cigarrillos de marcas desaparecidas, carteles, relojes ya hasta un tiovivo de colorines en una feria para los coleccionistas en el Centro Comercial Moda-Shopping de Azca. ¡Qué bonito es encontrar esos pequeños objetos de nuestra infancia, ¿no?!.


Madrid es la ciudad amable por excelencia.Así se lo dije al concejal de Turismo hace algún tiempo, por si lo querían usar como eslogan promocional. Tenemos la facultad de admitir e integrar a los foráneos, sean viajeros o inmigrantes, y convertirlos en madrileños al poco. Ayer se repartieron flores en la calle para recordar esa imagen de amabilidad.
Alberto García-Alix es un monstruo. No es un fotógrafo de lo bonito sino de lo real. Ahí está, lleno de cicatrices que parecen tatuajes pero son fotografías de sus amigos, de la vida en unas décadas que algunos encuadraron en "la movida" porque fue coetánea un ratito pero no tenía nada que ver. Era lo canalla, los rockeros en moto y chuta a veces, los desvergonzados que tenían a bien vivir sin pensar en el futuro, pero con unas caras cándidas que atraen a cualquiera que los mire tan inocentes y sencillos como son siempre los amigos. Recuerdo que aproximadamente en 1985 estuve en unas charlas-coloquio que montamos con Gómez-Rufo en el Centro Cultural de la Villa, cuando Tierno Galván gobernaba Madrid, y me sorprendió sentir que era un aficionado que no sabía hablar de sus fotos. Creo que un artista se expresa con el medio que mejor maneja, sea cámara, pincel o escoplo y no tiene que dar más cuentas. Eso es lo que podemos ver ahora, con toda la crudeza de aquellos momentos para tantos jóvenes que cayeron con la blanca o la morena. En las salas del Canal de Ysabel II de plaza de Castilla y de Santa Engracia (en el depósito ponen unos vídeos de Alberto!) se siente uno en blanco y negro y se expande. 


ISABEL MUÑOZ me reconcilia con la fotografía como Arte. Hace eso que nos gustaría hacer a muchos pero como sólo lo haría un clásico. Sus retratos, en los que a menudo no aparecen las caras, porque van de humanidad bailando, ofreciendo sus cuerpos siempre hermosos siempre sin miedo a su completa desnudez, aunque vayan vestidos se les ve el alma, y perfección. Da igual que sean niños de un circo chino, monjes shaolin, bailarinas del vientre o flamencos, toreros, tanguistas, etiopes con pinturas tradicionales, ballets como el de Ullate o los cubanos. Y, sobre todo, esa exposición dentro de la exposición que ha inaugurado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid en los bajos de la Plaza de Colón, en la que centenares de niños-as nos miran a los ojos, hablan en un vídeo para contarnos su vida y nos desangran las entrañas al enterarnos que "vendedores de naranjas" quiere decir que han sido raptados o vendidos por sus padres para la prostitución, que tragados por las drogas y la esclavitud sexual se entregan a los hombres , muchos turistas extranjeros, porque no tienen otra alternativa en su vida miserable. Esta parte de la exposición es en color, al contrario que las grandes copias en platino o blanco y negro tradicional que nos dejan extasiados por su perfección y delicadeza. No se la pierdan, por favor. Y si no están en Madrid, pidan el libro a editorial Lunwerg. No la olvidarán.



