viernes, julio 21, 2006

ME VOY DE VACACIONES. ESO QUIERE DECIR QUE DURANTE VARIAS SEMANAS VAN A ESCASEAR LAS ENTRADAS EN EL BLOG. PERO, SI QUIEREN VER MIS FOTOS Y TEXTOS, PUEDEN EN LOS ARCHIVOS DE MESES ANTERIORES, SITUADOS A LA DERECHA DE ESTA PÁGINA, REPASAR LO HECHO Y ESCRITO. QUE DISFRUTEN DEL VERANO Y HASTA PRONTO, i SEE YOU SOON, AU REVOIR, CIAO, ETC.
El primer túnel que visité hoy era en Boadilla, para el metro-ligero y lo hacen al estilo antiguo, o sea a pico y pala. En Madrid ya se han hecho otros así y no sólo con tuneladoras gigantes como la Dulcinea o la Tizona. Los currantes suelen ser antiguos mineros reciclados o, como en todas partes del país , inmigrantes.

Hoy me ha tocado un día de túneles: desalojado del metro porque se ha estropeado (qué raro) un tren de la línea5, que es de las mas cutres que están en servicio. La gente primero se mosquea al apagar las luces y pararse en medio del túnel, luego se cabrea cuando da marcha atrás y vuelve a la estación anterior y finalmente se resigna en el andén, o se va, como yo, al autobús.

jueves, julio 20, 2006

En el Paseo del Prado, un niño con una gran afición, una exposición al aire libre de esculturas de fibra de vidrio de Gabarrón sobre los silencios (¡) de Cristóbal colón y dentro del mismo Museo del Prado, adonde se puede llevar a los niños a entretenerse y formarse artísticamente hay una exposición sobre el Dibujo subyacente en los cuadros, ese que sirvió a los grandes pintores como Boticelli o El Bosco para pintar luego sus obras magníficas. Y a mi cada vez me queda menos para las vacaciones...



miércoles, julio 19, 2006

En el Matadero-Madrid se presenta el ballet de Maurice Bejart de Laussanne. Estas imágenes son de allí, lo otro lo podrán ver quienes vayan las próximas noches. Yo, como es habitual, sólo pongo lo lateral.

martes, julio 18, 2006

He escrito un relato de terror titulado DIA MACHO y lo he puesto en mi segundo blog: los Cuadernos de Linus, que tiene conexión a un lado de esta página. Se trata de un esperpento brutal sobre ese YO machista que todos los varones llevamos dentro, escondido bajo capas de sociabilidad que matizan el estereotipo ancestral del jefe guerrero primitivo, el macho alfa de las pandillas de monos, y que a veces una historia de celos desenmascara y deja aflorar con toda la zafiedad ególatra y criminal. No se lo recomiendo leer a las personas sensibles, que aún creen que sólo tenemos un Yo construído con buenas formas y generosidad, ni les permito reirse por el lenguaje soez y sus autobromitas de machote. Es un personaje real. Tan real como usted cuando se mira al espejo lleno de rabia y sin maquillaje moral. Para escribirlo tuve que dejar unas horas en libertad vigilada a ese monstruo que relata su odisea. Es ese vecino que, cuando sale en la tele detenido y, a veces, autolesionado, y del que dicen sus compañeros de trabajo, de bar o de calle "Pero si era un tío muy normal... nadie hubiera pensado que pudiera hacer algo así..." O, ¿es que piensan ustedes que quienes acaban así van cantando por la calle todas las barbaridades que se les pasan por la cabeza?. Yo tuve un compañero de trabajo en un banco que se escapaba algunas mañanas a espiar a su esposa diciendo que "es que hoy va el del butano, no vaya a ser que... de las mujeres nunca se sabe..."
La pornográfica afición es un juego virtual de despersonalización de la mujer que necesitan muchos hombres para tener un escudo que les defienda contra el miedo a su poder natural a base de cosificar el objeto de deseo y desposeerlo de su valor humano. Y es uno de los mayores negocios de hoy.
Y, lo cierto, es que una persona equilibrada no es quien no es consciente de sus fantasmas, sino quien es capaz de comprenderlos para domeñarlos y no dejarlos hacerse realidad. Y la violencia es el recurso de los que son incapaces de reflexionar sobre los actos propios y los de los demás y toman la ruta más corta, que siempre es la peor, para sí y, sobre todo, para las personas próximas. Léanlo y díganme qué piensan. No se trata de estar de acuerdo, sino de pensar.
En el Metro de Madrid hace calor, está claro ¿no?. También ponen unos extraños cuadros que nada significan pero sirven para eliminar pintadas de grafiteros. Y los que pintan lohacen hasta en los parasoles de la Plaza Mayor, cuando no usan una señal de tráfico de forma cachonda para representar una figura.


viernes, julio 14, 2006

Es el barrio Universidad del centro de Madrid, donde están las calles Luna, Ballesta, Madera, Pez, etc., el Teatro Lara, la Iglesia de San Antonio de los Alemanes (que tiene los frescos más importantes de Madrid después de los de Goya en La Florida y los conciertos de música religiosa más famosos, además de un comedor para indigentes), estaban los cines Luna ya cerrados y muchas pequeñas tiendas, además de un montón de clubes de alterne, prostitución callejera, trapicheo de narcotráfico y consumo público, como denunciaron en un vídeo los vecinos hace poco, hay truhanes de todo tipo, alcohólicos tirados, esquineras de casi todas las edades entre los diecitantos y los setenta, y una comisaría de policía en todo el medio. Hace bien poco una prostituta fue asesinada por un tipo delante mismo de la policía, la prensa y la televisión y el público en general, en medio de la calle. Las escenas cotidianas son muy fuertes. Un grupo de periodistas estuvimos ayer y fuimos llamados por los que creen que la calle es suya "periodistas-terroristas" para hacernos culpables de la degradación que filmamos o fotografiamos. La policía pasaba de largo. Tuvimos que ir a comisaría a pedir que acudiera la pareja de las fotos, que ni siquiera la hizo trasladar a un centro de atención, ya que se exponía a ser denunciada por hacerlo contra su voluntad. Y eso que estaba inconsciente. al final, la mujeres y comerciantes continuaron su camino saliendo de la estrecha acera para evitar a la pobre zombi, que siguió allí tirada "como todos los días" en palabras de los polis.
Además de eso, unos colgados de la zona nos llamaban "periodistas-terroristas" y nos cargaban las culpas de lo que pasa en el barrio por contarlo. ¿Qué les parece?.




miércoles, julio 12, 2006

El túnel del que es difícil salir. Una orquesta de un musical con fondo rojo y una bailaora flamenca en el Corral de la Morería que ha presentado hoy su programación y piensa hacer un homenaje al gran Antonio Gades. Madrid, todos los días...

lunes, julio 10, 2006

Nosotros también fuimos emigrantes y no hace tanto tiempo. Junto a las escaleras de palo que los subsaharianos utilizaron en Melilla para saltar la valla española, recopiladas por Fernando Clavería y los restos olvidados en las playas donde arriban las pateras, puestos en un mural por Pepa Rubio, se pueden ver los papeles, las maletas, los aparatos de radio, los libros para estudiar idiomas, las fotografías y muchos más objetos pertenecientes a nuestros propios emigrantes cuando fueron a Cuba, a Alemania, Francia, Suiza, Argentina y otros muchos destinos. Esa exposición que nos propone la Fundación Largo Caballero en el Círculo de Bellas Artes.

jueves, julio 06, 2006

Hoy se inaugura la exposición de fotografías de Pablo Perez-Mínguez sobre la ínclita Movida madrileña de los 80's en el Museo Municipal del Conde-Duque. En mis fotos salen algunos aspectos de la presentación esta mañana, así como yo mismo soñando con las vacaciones con un fondo del estudio de PPM.


miércoles, julio 05, 2006

El cielo de Madrid tiene fama por los cuadros de Velázquez, pero en este caso no son cielos velazqueños los que me suelo encontrar cuando voy a hacer entrevistas o ruedas de prensa en pisos altos de edificios. Me gusta mirar por las ventanas y, si se puede, hacer algunas fotografías de los tejados y las terrazas. No es que me gustes especialmente, son un caos de colores ocres y blancuzcos, ladrillo o teja y suelos que parecen encalados pero en realidad están pintados o barnizados para las humedades. Hoy se me ha ocurrido poner unas cuantas de esas vistas, además de esa claraboya curiosa que parece un Mondrian vista desde abajo.











martes, julio 04, 2006

Yo, desde luego, no pienso ir a ver al señor ese que saluda desde el anuncio, pero sirva esta foto para expresar mis condolencias por el gravísimo accidente del Metro de Valencia.Lamentable que se pague con vidas la falta de seguridad en los medios de transporte.

viernes, junio 30, 2006

MAS SOBRE EL RETRATO
La fotografía la inventaron posiblemente Niepce y Daguerre, aunque Talbot trató de patentar también su sistema. Pero pronto la República Francesa se quedó con la patente y eso sirvió para popularizar y mejorar el sistema que algunos reaccionarios decían que era inmoral, porque nadie salvo Dios podía retener el espíritu de la gente y mucho menos una cámara oscura, que por fuerza tenía que ser diabólica. Además, el pequeño tamaño de los calotipos y daguerrotipos hacía poco práctico su trabajo, la gente tenía que ser inmovilizada con un aparato en la nuca porque la exposición duraba varios minutos y los flasazos asustaban a cualquiera. Pronto los estudios (como el Harcourt en Paris) que se abrieron empezaron a innovar y se popularizó entre la pequeña burguesía del siglo XIX el hacerse retratos para mandarlos a la familia, sobre todo en una época en que muchos matrimonios se concertaban por correo. Todo el mundo quería tener sus Fotografías en las tarjetas y perdurar, hasta el punto que se puso de moda retratar a los cadáveres antes del entierro para dejar un recuerdo de su existencia.
Nadar fue el primer gran fotógrafo que se dedicó a retratar a sus amigos ( y entre ellos los había muy famosos, como Victor Hugo) y todo el mundo iba a sus estudio para ser inmortlizado. El inventó la primera gran técnica que consistía en tener hablando a su modelo hasta que entraba en confianza y podía captar psicológicamente al personaje.
Dentro del retrato fotográfico, fue la portabilidad de las cámaras que salían al exterior sin necesidad de explosiones de fósforo y sobre todo la innovación del negativo en rollo, usando en las Leicas un trozo de película cinematográfica de 35 mm, lo que hizo que se produjese una revolución. De las antiguas placas de Lewis Carroll, J. Margaret Cameron, Atget, Weston, Ansel Adams, Chambi e incluso Edward Steichen (cuyas fotos de Greta Garbo, Rodin, Chaplin y otros personajes de la época son muy conocidas) a los nuevos valores de entonces Brassaï, Stieglitz, Kertsestz, Eugene Smith, Eisenstaedt, Rodchenko, Sander, Man Ray, Paul Strandt, Walker Evans, Alfonso y muy pronto los que inventaron la fotografía moderna con sus Leicas colgadas, Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Chim Seymour y Rodger que se unieron e hicieron la primera gran agencia para repartirse los reportajes por todo el mundo: Magnum, y a los que se sumaron años después Marc Riboud, Doisneau, Elliot Erwitt, Abbas, Bruno Barbey, Ian Berry, Depardon, Inge Morath, Natchtwey, Gruyaert, Webb. Y, cómo no, los de la visión terrible Diane Arbus, Duane Michals, Cindy Shermann, Nan Goldin, García Alix, Fontcuberta, Mapplethorpe y Mondino. Los fotografos de famosos Rizzo, Carone, Azoulay, el gran Yousuf Karsh y el increíble Cecil Beaton, además de Richard Avedon, Annie Leibowitz, Helmut Newton, Peggy Sirota, Bettina Rheims, Herb Ritts, Daivid Bailey, Arnold Newman, Schommer, Catala Roca, Javier Vallhonrat, Toni Catany, Cualladó , Jordi Socias, que fundo en España la agencia Cover, etc.
Esto parece una lista de nombres, pero cada uno tiene una obra fotográfica tan impresinante que se pueden ver sus imágenes en montones de páginas web de la red.
No todos eran retratistas, pero casi todos han tenido alguna manera de interpretar el retrato como una especialidad que como decía Nadar, a quien como a Cameron y otros muchos se aucusaba de no ser muy buenos técnicamente, su teoría se aprende en una hora, su técnica se coge en un día, pero lo importante que no puede ser enseñado es el sentimiento de la luz, la forma en que cae sobre un rostro y que el artista debe capturar e interpretar, para lo cual se necesita la implicación del personaje, porque uno siempre pone "cara de foto", tanto si está acostumbrado a que se las hagan como si no, ya que la expresividad o frialdad son artificiales cuando se ponen a disposición de alguien que está con una cámara delante y sabes que quedarás convertido en una especie de fetiche que salva las barreras del espacio-tiempo en que vives. Un retrato es una fotografía de alguien que es consciente y se presta; lo otro, incluso el desnudo es una especie de bodegón, o las instantáneas callejeras, o esas fotos que son una palabra de la frase que conforma un reportaje o aquello que es un documento informativo de los acontecimientos en que el fotógrafo estaba presente. Pero, dentro de eso hay algunos que son capaces de captar un algo, eso que se ha dado en llamar el "punctum" (Roland Barthes) que es esa magia atrae la mirada hacia una foto, o bien porque montan una parafernalia exquisita que envuelve al personaje, como Leibowitz, Newton, Herb Ritts o nuestro Schommer; o bien, porque son auténticos psicólogos e interpretan en el gesto o la mirada del retratado lo que son, lo que van a hacer o lo que son capaces de hacer, tal vez con la simplicidad de un Karsh, un Penn o un Avedon en sus retratos de fondo uniforme para fijar la atención en el personaje y desnudarlo de atributos externos. Y, también están quienes buscan situarlo en su contexto, como Seidon Keita, Diane Arbus, García-Alix y los que trabajan en la prensa cotidiana que, al no poder escoger mucho, deben aprovechar lo que hay alrededor y tratar dar con ello una imagen aproximada del personaje, dejando al lector que verá las fotos como complemento del texto la posibilidad de completar el verdadero rostro por el conjunto. Entre esos está, como tantos otros, Cartier-Bresson por lo que sus retratos adolecen de información suficiente en sí mismos, me refiero al artículo anterior, y no sabemos mucho de sus retratados cuando ha disparado rápido y precisamos ese tiempo de convivencia que tuvo con Matisse (por cierto, me gusta mucho más la famosa foto de las palomas que la de la bata que pone EP(s)), como el que Duncan tuvo con Picasso en la etapa de Jacqueline.
Bien, para terminar y para quien no esté interesado en la técnica fotográfica sino en los otros aspectos de esta cosa que puede llegar a ser un Arte si está en manos de alguien con la sensibilidad adecuada, porque como dice Jordi Socias, que es otro gran retratista por cierto, las fotos no se hacen con la cámara sino con la cabeza y el corazón. Voy a dar unas obras de tipo teórico fundamentales:
De Walter Benjamin, Sobre la fotografía y La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. De Susan Sontag, su famoso Sobre la Fotografía y Ante el Dolor de los demás. De Roland Barthes, la Cámara lúcida. Y de Pierre Bourdieu, Un Arte Medio y Arder en Deseos. Además están también libros más especializados que prefiero no recomendar, no porque sean malos, sino porque son otra cosa.



Malevaje, los tanguistas actuarán en la Plaza de Oriente de Madrid gratis el día 1 de julio a las 9 y en Valle de oro (metro Oporto) el 23. No se lo pierdan si les gusta el tango.
La gente acostumbra a dormir en el metro, pero lo que resulta un poco chocante es ver a dos top-models echandose un sueñecito como un vulgar mortal cualquiera.

jueves, junio 29, 2006

ACERCA DE LA FOTOGRAFÍA DE RETRATOS
Leo un artículo laudatorio del gran Henri Cartier-Bresson en el EP(s) y vuelvo a sentir de nuevo ese cabreo que me subleva casi siempre que voy a ver exposiciones de fotógrafos y leo los panegíricos que les dedican críticos y comisarios que pretenden saber mucho de esta técnica-arte. Pero como no deben haber cogido una cámara en sus manos casi nunca, meten la pata con desvergüenza de palurdos comprando Puertas del Sol o tranvías nada más llegar a la capital.
Por ejemplo, cuando hablan de "la pose", que es una práctica que procede de los primeros tiempos y de la pintura, en el primer caso por las largas exposiciones requeridas en las placas de cristal sensibilizado y en el segundo por su esencia tranquila: imaginen a "la Gioconda" diciendo que tenía prisa y le da 10 minutos para hacerse el retrato a da Vinci, o que no se estuviera quieta una de las modelos del estudio de Cameron.
Hay maestros supremos del posado, como Karst, Beaton, Avedon o Newman que estudiaban con sus ayudantes tomando polas durante horas, hasta que se ponían en el cajón o cogían la hassel. Otros como García-Alix, Newton o Mapplethorpe son más espontáneos, pero precisan la quietud del modelo dentro de un campo limitado de movimientos en los instantes decisivos: que son en realidad sobre todo definitivos, porque son aquellos en que captas, o no, el "animus" (W.B.) del personaje.
Para casi nada de eso son importantes las técnicas aprendidas, que hay que olvidar enseguida que el cuerpo las aprende para no estar pendientes de ellas.Son la intuición y la empatía. O, en otros casos como en Beaton, Brassaï o Penn, la helada distancia de congelación del gesto desnudo de emociones.
Yo, que también soy una "polilla frenética" tomando fotos -que se lo pregunten a mis compañeras del periódico a cuya disposición suelo poner tomas desde los más variados ángulos posibles y gestos inesperados, así como situaciones tan comprometidas a veces que resultan impublicables- tengo que decir que a veces es necesario pedir que posen a tipos que lo requieren por circunstancias diversas: falta de tiempo para interpretarlos desde mi posición, egocentrismo manifiesto o, las menos veces, curiosidad por tenerlo a nuestra merced un ratito. Al fin y al cabo, somos cazadores de luces y sombras con un arma que algunos creen que inmortaliza y otros que atrapa el espíritu.
Pero, cuando se ponen "estupendos" los entendidos es cuando entran en el terreno de lo insignificante. Por ejemplo, hablar del 1/125 de segundo, las luces elegidas y esas cosas. Mi opinión es que yerran yendo por ese camino pedante. Porque nadie hace las fotos a 125 milésimas. Es decir, es posible que hagas una así y que haya quien lo teorice para reirse de los epígonos. Pero en concreto, las de Cartier-Bresson de las que se habla, cualquier fotero o editor gráfico del montón se da cuenta, que están hechas a velocidades inferiores, incluso críticas para detener el brillo de los ojos o el movimiento de un dedo nervioso, porque precisan robar un poco más de esa tenue sensación de vida que los congelados fulminantes de los flashes de estudio no proporcionan nunca, como demuestra el bacalao de cera de la portada de ese mismo número de EP(s): un horroroso retrato sin el más mínimo "punctum", en el que Al Gore pone cara falsa de interesante y el fotógrafo y la revista se lo tragan.
El retrato -y yo he fotografiado a centenares, miles si consideramos desconocidos, de personajes en estudio, localización, ruedas de prensa, entrevistas, por la calle y en su casa, riendo, llorando, muriendo, recien nacidos, amando, sufriendo, votando y siendo luego ganadores, perdedores, ni fu ni fa, pasando de mi, cabreándose con mi cámara, descuidados, congelados como merluzas y en plena actividad deportiva o de lucha y etc. etc.- es un arte que tiene que saber estar a la que salta. No valen normas, ni velocidades paralizantes, ni mucha ni poca profundidad de campo, ni medias de seda en el objetivo, ni un millón de watios, a no ser que haya un clima de relajo entre ambos, como hacía el gran Karst antes de tomar la imagen número uno: hablaba y hablaba hasta que, de pronto, decía "Ponte ahí".
No vale pedir que te mire, o lo contrario. El fotógrafo tiene que saber dibujar con la luz que quiere utilizar tanto si lo hace en B/N o colores y para eso debe saber con quien se enfrenta y que busca obtener. Ha de leer el rostro, la figura, la composición de la escena y retirar del fondo o poner en el plano que desee aquellos elementos que le sobran, que son casi todos los que no contribuyen a dar a comprender al personaje a quien lo vaya a ver. Para eso tiene a su disposición todos los diafragmas y velocidades, pero sobre todo su sentido común y su conexión temporal con el objeto que va a meter en la cámara al apretar su disparador.
Si uno tiene tiempo para estar con Matisse durante horas o días, como C-B y dejarlo discurrir a su bola mientras eliges los momentos discretos de toma de imágenes, o como las de Picasso con Jacqueline en su taller y en la playa que le hizo un amigo fotógrafo durante semanas, has de ser un inútil o un artesano sin chispa si no eres capaz de salir con unas fotos geniales. Porque, de verdad, el retrato y el paisaje (de interiores o exteriores) son hasta cierto punto sencillos para cualquiera, claro que la genialidad siempre se manifiesta precisamente al convertir lo fácil en algo especial sin que se note mucho la intervención del artista, o lo complicado de las tomas en imágenes que a primera vista sean sencillas. Porque esa naturalidad que se aprecia en los retratos geniales, tanto en los preparados como en los captados al descuido(¡), procede de la observación previa del personaje y del conocimiento que se tenga de sus actividades, carácter, etc. Un asno puede hacer sonar una flauta por casualidad, pero el concierto 313 de Mozart no, ni siquiera mal.
No obstante, no se debe exagerar mitificando a grandes fotógrafos y mucho menos a esos pequeñitos de los que se hacen catálogos o libros carísimos y exposiciones en centros oficiales y fundaciones y que, menos a sus hagiógrafos y "curators" suelen decepcionar a casi todos: o bien porque tienen una sola idea y la repiten hasta la extenuación, o porque no tienen ninguna pero una buena técnica aprendida con esmero los hace aparentar algo, pero quien hace fotos a menudo nota que están huecas.
Por ejemplo, en los últimos PhotoEspaña, que he seguido con entusiasmo como saben quienes leen este blog, hay de lo uno y de lo otro a mansalva. Es lógico si se tienen que montar mas de sesenta exposiciones cada año.
Como yo mismo soy fotógrafo no me parece justo meterme con algunos, pero si con la concepción de las exposiciones: unas, pretendidamente innovadora, como las de Telefónica, suelen ser un páramo del primer tipo (una sola idea explotada hasta la saciedad); otras, como el eclecticismo de algunas galerías que venden aire a precios de uranio, ya es que me parece un escándalo sin sentido del ridículo.
Y es que ni valen los retratos tipo fotomatón enormes para representar nada como no sea que todos los humanos somos parecidos dentro de nuestras diferencias, ni se expresa más por poner muchas cosas en la misma foto. En definitiva, que los retratos del maestro Cartier-Bresson son a veces magníficos y a veces mediocres, pero suelen ser más notables los que no se hacen a 125 milésimas de segundo.
El mundo es imperfecto y por eso llegaron los humanos a convertir lo natural en estructuras absurdas.

miércoles, junio 28, 2006

En Madrid, el movimiento okupa ha tomado un cine-teatro sin uso desde hace unos 10 años en protesta por la especulación inmobiliaria y el abandono cultural. He estado dentro con ellos y todavía hay muchas cosas interesantes llenas de polvo, desde el telón en la terraza a la cámara proyector, los urinarios, que parecen ready-made de Marcel Duchamp, archivos y todo lo demás. Como volver al pasado de pronto con los chicos de "Rompamos el silencio".