



Otra bonita exposición sobre las vanguardias del siglo XX. En este caso en el CARS y con la disculpa de la revista que hacía el historiador Carl Einstein, con obras de Picasso, Miró, Gris, Leger, Braque, Grosz, Beckman, Klee y muchos más, además del arte negro, es decir del Niger que trajeron en esa época a Europa y tanto impresionó a los artistas de vanguardia que, como Picasso, se pusieron a copiarlo.
Entrada a una exposición.
Uso creativo de un panel de información y plano de transportes en el Intercambiador de Oporto. Se pueden leer anuncios en todos los idiomas de nuestros inmigrantes, desde el chino al ruso, pasando por el árabe o el rumano, y por mas que se empeñen los chicos de limpiezas de Botella al día siguiente vuelven a florecer en busca de clientes para trabajar como asistentas, pintores, ofrecer habitaciones, clases o acompañamiento para mayores, cuidado de niños o venta de objetos.
Personas muy mosqueadas por haber perdido sus ahorros con la crisis económica mundial y a los que no se aviso en el banco donde los pusieron (una filial del Santander, el cual ha ganado 10.000 millones a pesar de todo) y que se evaporaron en Lehmann Brothers a algún paraíso fiscal. Protestaban hoy frente al quiosco de Cruz Roja en el que estaba la reina junto al congreso de los Diputados, no porque estuvieran contra la señora o su institución sino porque sabían que los medios de prensa y TV estaríamos allí. En cualquier caso y como a nadie nos gustaría quedarnos sin eso que tanto nos cuesta ahorrar mes a mes (a mi ya me ha pasado dos veces porque soy un pringao: en el 87 y en el 95 o 96, ya que nunca estoy atento a la Bolsa y se te queda una cara de tonto que no sabes que hacer al ver desaparecer tu dinero de un día para otro) me solidarizo con ellos, siempre y cuando no me pidan lo mío, claro, que no está el horno para bollos...
La turista enmascarada. Tomando imágenes de la Puerta del Sol y protegiendose de la contaminación, supongo.







Entre Dioses y Hombres, las esculturas clásicas del Museo de Dresde y del propio Prado. Una preciosidad de exposición de mármoles mitológicos e históricos, entre los que se puede ver esos sátiros, ménades (esa retorcida y tan mal conservada me maravilla por su escorzo elegante), dioses y emperadores (como Constantino llamado el Grande y que fastidió a toda la humanidad cuando proclamó la religión cristiana oficial del Imperio romano porque su madre, que lo era, le convenció de que unas nubes con supuesta forma de cruz en un sueño le iban a dar la victoria en la batalla del Puente Milvio al día siguiente y a continuación se dedicó a perseguir a los paganos y, eso si, redujo los castigos a los esclavos, la venta de niñas y los juegos de gladiadores, que todo hay que decirlo). Hay también frisos de batallas y de la vida corriente y son 11 salas estupendas.